YSP, 1.13 y 1.14
13 tatra sthitau yatno ’bhyāsaḥ. En este caso, la práctica es el esfuerzo para la consecución de la estabilidad [mental]
14 sa tu dīrghakālanairantaryasatkārāsevito dṛḍhabhūmih. Esta [práctica] se afianza, cuando se cultiva durante largo tiempo, de forma ininterrumpida con consideración.
El sūtra 12 afirma que el estado de yoga, es decir, la detención de los los procesos mentales, se logra mediante la práctica -abhyāsa- y el desapego -vairāgyā-. El 13 y el 14 explican la primera y el 15 y 16 el segundo.
Abhyāsa es la aspiración y el intento desarrollado para alcanzar una meta determinada (13), y el prolongamiento ininterrumpido de este esfuerzo (14).
¿Qué tipo de prácticas nos favorecen para alcanzar una mente estable? Si la cosecha es importante (la estabilidad mental), el camino es un cultivo ininterrumpido. Bhūmi es la tierra, el arraigo, āsevita es la frecuencia, la asiduidad y nairantarya la forma ininterrumpida, la que nos enfoca para no distraernos.
Abhyāsa (práctica) completa su significado con yatno (esfuerzo). Este esfuerzo no tiene sentido que se vea contenido por un aspecto condenatorio (la falta de práctica es igual que irse al infierno), ni una inconsciencia de límites (el famoso pasarse de rosca, en todo), ni la flagelación como otra faceta. Se trata del sutil esfuerzo, para lograr el "sin esfuerzo". Esto se alcanza con la repetición y no en su sentido mecánico.
Satkāra, con sus significados posibles, convierte abhyāsa en acto ritual, pues la práctica para lograr la meta hacia una mente estable puede lograrse con consideración, sinceridad, atención y cuidado.