12 de febrero de 2024
6,50 hs. suena la alarma mientras busco la siempre temporaria manta para la moto. Me refresca salir de madrugada y vivir el simulacro de mis actos evitando lo inevitable. Me río un poco del accionar arrebatado salto de cama. Creo que en realidad es esto último lo que no puedo evitar.
Se activa la rutina del despertar y momento de clase. Sólo se conecta Denu, así que al llegar a sus posturas sentadas, me pongo a practicar con ella compartiéndonos las coincidencias climáticas y algunas otras.
El cielo se desprende del cielo y los truenos son rompimientos de glaciar. Hago entrar a Leo y Nahuel entre los vientos y las colas desesperadas de cada vez que llueve es el apocalipsis hasta que nos abras.
Quizás la lluvia nos recuerde que hoy es el apocalipsis y la calma.
Ayer el cielo estaba diáfano y pudimos ver de cerca el cuarto creciente de la luna. Lado oscuro con contornos y el blanco crema pincelado. Una lágrima, por favor. Llevamos el termo de dos litros con agua y cubitos para bailarnos en la espuma del carnaval.
El cinturón de la vía láctea pudimos verlo antes de entrar y al salir , aunque nos haya interrumpido el charco de caño de cloaca pinchado.
Me río un poco de hechos arrebatados. Realmente no puedo evitarlos.
El cielo baldeó el escenario serrano hoy a la mañana.
Denu termina su práctica y se desconecta.
Salta la térmica.
Sigo mi práctica en luz de tormenta.
Hasta savasana.