El Yoga y las sendas del yoga

Laia Villegas y Òscar Pujol; Diccionario del Yoga, historia práctica, filosofía y mantras; Editorial Herder; 2017

Parte 1. Breve historia del yoga

Capítulo 1. Sentido y sentidos de la palabra yoga

1.1 El Yoga y las sendas del yoga

La palabra yoga, en su sentido más amplio, en un nombre genérico que abarca un conjunto de tradiciones índicas (hinduistas, budistas y jainistas) orientadas a la autotrasecendencia, la liberación o la obtención de poderes sobrenaturales. En este sentido, sería un sinónimo de "vía o camino espiritual" e integraría distintos enfoques y disciplinas (más o menos metódicas) que buscan aquella transformación del cuerpo, la mente y la consciiencia que nos libere del sufrimiento y de las servidumbres del ego. las distintas formas de yoga que se han ido desarrollando pueden responder a visiones filosóficas diferentes: dualismo, monismo, no dualismo, teísmo, etc.

Muchas de estas escuelas comparten un trasfondo común que considera que la verdadera naturaleza del ser humano es la consciencia, que recibe distintos nombres, como purusa, brahman, pati, cit, caitanya, svarupa, etc. Sin embargo, el alma olvida su propia esencia y cae en el samsara, el mundo de las apariencias, el tiempo y del cambio, donde se reencarna una y otra vez en distintas formas de existencia. Las circunstancias que experimenta el alma en cada vida particular son el resultado de las acciones (karma) realizadas en vidas pasadas; acciones, todas ellas enraizadas en esta misma ignorancia. Por lo tanto -y en esto coinciden el hinduismo y el budismo-, la ignorancia metafísica (avidya) es la raíz de todo sufrimiento (dukkha). En su estado de ignorancia, el alma busca satisfacción en los objetos mundanos, pero, en el mundo de lo transitorio, los placeres también lo son, y, cuando terminan, se produce una nueva experiencia de vacío e insatisfacción. Volcada hacia el mundo exterior, el alma no puede percibir que la fuente de dicha externa se halla en su interior. Existe una única posibilidad de apaciguar el sufrimiento y escapar de la terrible rueda del samsara: que el alma deje de buscar la plenitud en el mundo, desapegándose de él, reconociendo su verdadera naturaleza espiritual y restableciendo su relación originaria con la consciencia.

La liberación definitiva (moksa, kaivalya, nirvana) de este sufrimiento sólo es posible erradicando su causa (la ignorancia) mediante su antídoto, que es la sabiduría. Pero para alcanzar este estado, el alma ignorante y encarnada debe realizar algún tipo de práctica espiritual (yoga) que, progresivamente, le permitirá quemar el karma pasado y purificar su mente. Existen múltiples sendas espirituales (yoga) para cultivar la sabiduría, todas ellas válidas, siempre que ayuden al practicante a avanzar hacia el objetivo final, que es el conocimiento de sí mismo y la liberación del sufrimiento. Aunque todos los seres llevan consigo mismos la semilla de la liberación, no todos ellos pueden lograrla en esta vida. Las personas que no se sienten preparadas o motivadas para consagrar su vida al logro de la liberación, pueden dedicarse a purificar su karma (cumplientdo con sus obligaciones morales y sociales para el bien común) y su mente (practicando el tipo de yoga que sea afín a su naturaleza y carácter).

Las diversas tradiciones y técnicas yóguicas pueden clasificarse en cuatro grandes vías o tipologías de acuerdo con la síntesis del yoga tradicional que realiza Vivekananda en el siglo XIX:

El karma yoga o "yoga de la acción", cosidera que no es necesario ni recomendable renunciar al mundo, sino que la cuestión radica en la actitud desde la que actuamos: hay que cumplir con el propio deber o naturaleza (dharma) pero sin apego, de forma desinteresada, es decir, renunciando a los frutos de nuestras acciones y dedicándolos a Dios y al bien de todos los seres.

El raja yoga, o "yoga real", consiste en el control estricto de la mente y los sentidos a través de austeridades y ejercicios de concentración y meditación con el fin de alcanzar un estado de silencio mental absoluto y permanente (samadhi). Vivekananda identifica este yoga con el método expuesto en los Yogasutra (s. n. D. C.) Si bien Patañjali no emplea el término en su tratado.

El jñana yoga, o "yoga del conocimiento" propone el estudio de los textos tradicionales, la escucha atenta de las enseñanzas del propio maestro, la reflexión, la inflexión, la meditación y la contemplación de la unidad que subyace a todo, con el fin de alcanzar la unión contemplativa del alma o  Sí mismo (atman) con la realidad trascendental (brahman).

El bhakti yoga, o "yoga de la devoción", plantea que el amor a Dios -que se expresa en forma de cantos, bailes, plegarias, adoración ritual o simplemente como una entrega interior sincera- es el medio más poderoso y directo que tiene el alma para alcanzar la unión con Dios.

La esencia de todas estas sendas, y aquello que tienen en común, es que la práctica implica la renuncia al propio ego: ese personaje que hemos costruido para diferenciarnos del resto de los seres, satisfacer necesidades creadas, experimentar los placeres del mundo. El vacío que deja el ego al desaparecer saca a la luz el verdadero Ser, o sí mismo (atman), del que fluyen sin ningún esfuerzo la paz y la felicidad anheladas. Por eso todas estas sendas son válidas siempre que se utilicen con sabiduría. Cada persona sacará el mejor provecho si elige la senda (o sendas combinadas) más afín a su temperamento. además, la vida espiritual de una persona puede pasar por diversas etapas que también condicionan su forma de práctica, en función de las necesidades e inclinaciones del momento.

Podríamos considerar que el jñana yoga es el fundamento de cualquier otro tipo de yoga, pues una acción, devoción o meditación sin sabiduría corre el riesgo de convertirse en una práctica mecánica sin sentido. El segundo peldaño sería el karma yoga, el medio más útil para desprendernos del ego y abrir nuestro corazón al servicio de los demás y de la divinidad. En tercer lugar, la meditación del raja yoga nos ayuda a adquirir un control mental que puede mantenerse estable gracias a la sabiduría y la reducción del ego adquiridas con los los otros yogas. Finalmente, el bhakti yoga se sitúa por encima de todos los demás, pues sólo el amor que fluye de un corazón puero puede alcanzar la unión íntima y completa con lo divino.

Tras muchos siglos de considerar la meditación como el centro de la práctica yóguica, a partir del siglo VI d. C., algunos yoguis, influidos por la alquimia y la medicina tradicional india, empezaron a descubrir el potencial del cuerpo y de trabajo con las energías sutiles. es la tradición llamada tantra o tantrismo, y bajo su paraguas se fueron configurando nuevas técnicas yóguicas, como el hatha yoga, el kundalini yoga, el mantra yoga y el laya yoga, entre otros.

Estas cinco sendas perviven y conviven en la India y, desde hace más de un siglo, también en Occidente. Entre la gran variedad de escuelas de yoga, algunas se distinguen por centrarse más en una de esas sendas, mientras que otras promueven una práctica equilibrada y armónica de todas ellas. Queda entonces en manos del practicante y del consejo de su maestro la elección de la senda que sea más afín a su naturaleza, sin por ello dejar completamente de lado las otras.

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