Éste es uno de esos libros que leí como si caminara.
Juan Almirall, licenciado en Derecho, doctor en Filosofía por la Universidad de Barcelona y profesor de yoga narra en primera persona su periplo espiritual para terminar desarrollando su propio método, llamado Antarbhava Yoga.
Su libro es "un tratado de yoga escrito en forma de biografìa", entiende que yoga sólo puede ser relato a partir de la experiencia, y que es el hilo de una búsqueda espiritual a través del viaje individual hacia el interior de una misma, incluyendo los descubrimientos que van apareciendo en el trayecto.
La base de la tradición judeocristiana, tamizada desde la Ilustración e imperante en el hemisferio occidental, tiene los principios de igualdad ante la ley de todas las personas (con su origen en Roma), la libertad en el ámbito creativo (procediente de Atenas), el interés por las ciencias (proveniente de Alejandría), y de Jerusalén aprenderíamos de la fraternidad.
Juan, siendo católico practicante, adhirió al grupo de Rozacruz moderna, una sociedad secreta católica que fue influenciada en parte por la Escuela Oriental de Teosofìa, cuya fundadora fue Helena Petrovna Blavatsky. El autor considera a Rudolf Steiner, participante del movimiento teosófico e iniciador de la antroposofía el padre de los rozacruces. Estos primeros teósofos trajeron a Occidente sus propias lecturas sobre diversas concepciones orientales, al parecer del autor, con significados bastante arbitrarios. Con el tiempo, esas interpretaciones fueron llevadas a la hipérbole con el movimiento new age. Conceptos como Yo, Alma, Mente, Espíritu, Consciencia fueron reconsiderados en giros expresivos para dar cada quien su interpretación.
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| Blavatski |
Para despejar dudas, Almirall define a la mente o psique como las dimensiones internas del ser humano, tanto la consciente como la inconsciente. La consciencia es todo acto psíquico mental que no es inconsciente. Y el yo es la capacidad reflexiva de la mente en su aspecto consciente, es una necesidad biológica de la persona que le da identidad en base a preferencias. Así el yo es parte de la consciencia y ambos son pare de la mente.
El desarrollo de ciertas tradiciones occidentales y orientales pueden tener un origen primordial. Almirall cita El círculo de la sabiduría, de Ignacio Gómez Liaño donde se "explican las sucesivas transformaciones de los misterios iniciáticos que, nacidos en Egipto, pasaron al judaísmo y al cristianismo gnóstico, y viajaron a Oriente a través del maniqueísmo, religión que se fusionó con el budismo en la China, influyendo en textos como el Tantra de Kalachackra." Es así como Juan se inspira en este texto para trazar su propio círculo.
En paralelo a sus práctica en el circuito de los rosacruces, Juan se introduce en el mundo del hatha yoga. Expone que su verdadero significado es violencia. Revisé algunos diccionarios de lingüistas especialistas en sánscrito.
Arthur Anthony Macdonell: "m. fuerza, violencia; obstinación; necesidad absoluta (como causa de toda existencia); meditación forzada (una especie de Yoga acompañada de una gran auto-tortura): in., ab., ˚–, por la fuerza, por la fuerza; con absoluta necesidad, inevitable, obligatoriamente; ab., ˚–, obstinadamente, persistentemente; ˚–"
Benfey: un hombre en abatimiento.
Monnier-Williams: golpe, matanza, un hombre abatido o de mal humor, un hombre afligido por la desesperación.
Buscando un puente que nos saque de la violencia para entrar en las corrientes compuestas de sol y luna que nos suelen transmitir, encontré: "
Hatha yoga. Yoga que tiene por objeto principal de disciplina el cuerpo físico, con el fin de actuar a través suyo sobre los cuerpos sutiles (energéticos). Yoga del esfuerzo, de la fuerza, incluso de la “violencia” (en el sentido en el que se puede decir que “el reino de los cielos se alcanza por la violencia”, por el impulso decidido)."
Como sea, sin que el autor entre a ninguna referencia, intuyo que este carácter violento del yoga es atribuido a su aparición en la época del tantra y su vinculación con él en los albores de la Edad Media y a determinadas prácticas recomendadas en los libros tradicionales que impactan fuertemente al menos en el cuerpo físico.
Almirall se corre entonces y se apoya en el rechazo a esta vertiente de los filósofos indios del siglo XX (sería muy interesante seguir indagando por aquí, pues India estaba en plena colonización británica, y los filósofos pertenecen a las castas más altas, mayormente cooptadas por el imperio).
Siguiendo relato, las cinco orientaciones tradicionales del yoga son: Jñaña Yoga (el yoga del estudio de los textos sagrados), Bhakti Yoga (yoga de la devoción a Dios), Karma Yoga (yoga de la acción consagrada a Dios), correspondientes al Baghavad Gita. Luego se agregan agrega el raja (yoga del control de la mente, introducido por Patanjali), y y le sigue el hatha (nace en el siglo X a partir del linaje tántrico de los nath-yogis).
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Mahasiddhas
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Como la metafísica de Patanjali no le interesa al autor (búsqueda de Dios o Purusha a través de la contemplación), dado el carácter agnóstico de la sociedad moderna, desarrolla algunas otras reflexiones a partir de los Yoga sûtras. Y aquí la alusión al título del libro:
"¿Qué tenía que ver entonces una práctica basada en la ejecución de infinitas posturas, a cual más contorsionada, con una obra que no da prácticamente ninguna importancia a la postura? Contradicciones del yoga moderno. (...) ¿Por qué se estudia este texto en las formaciones de yoga? (...) Ante este panorama y frente a este nuevo decálogo moral, que entre otras cosas prescribía el celibato, opté por referirme a mí mismo no como un yogui sino como un historiador perplejo de la evolución del yoga"
Almirall observa que tanto el caso de Patanjali como el del hatha yoga no tienen por finalidad mejorar la salud. En el caso del hatha, desde sus orígenes tiene la función de transformar el cuerpo energético (o pránico) para transformar la mente. La conexión exacta con los Yoga sûtras se encuentra en que los "hatha -yogis decían que su yoga era una ciencia para preparar el raja yoga, los estados espontáneos de meditación y contemplación."
Así, el derrotero de la historia del Yoga en India muestra que al principio fue una actividad religiosa en unión con la divinidad, luego fue una actividad filosófica contemplativa, después una actividad para transformar el cuerpo sutil y hoy día divulgada mayoritariamente en occidente en su aspecto deportivo.
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| Vajrayoguini |
Es interesante la aparición de las yoguinis como figuras, demonias, brujas y vampiras inmortales del tantra. Eran consortes del Señor del Yoga, o sea, el Señor Shiva. Si bien eran destructivas, quienes pudieran vencerlas adquirirían grandes poderes dispensados por ellas; y éstos "vencedores" fueron los mahasiddha (grandes magos), creadores del hatha yoga. También fueron llamadas dakinis. Su culto consistía canto de mantras, generación de calor interno para el despertar de la kundalini y el posterior goce en el éxtasis místico (algo así como un ritual de posesión chamánico), que incluía mujeres y niñas violentadas sexualmente, para signar este triunfo sobre las diosas. También se mencionan en el Bardo Thodol, o Libro tibetano de los muertos, apareciendo con cuchillos en los cementerios para separar las almas de los cuerpos ya inertes. Hoy es objeto de meditación de los yoguis del Tíbet, claramente en práctica opuesta a lo que dueron los mahasiddhas medievales. Sin embargo, en la India moderna el tantra fue relegado a las castas inferiores, ya que no era bien visto ni por el hinduismo, ni por los británicos.
Siguiendo en sus aventuras, Juan nos cuenta su experiencia en tanto bodhisattva, también brinda una lectura del Libro tibetano de los muertos, habla de su paso por la devoción a Vajrayoguini, de la influencia en la Teosofía del Tantra de Kalachakra, compara los éxtasis místicos de Oriente y Occidente, para, finalmente, cerrar su círculo de la sabiduría en su Antarbhava Yoga.