Antes de movernos (4)


Hacer esto, hacer aquello, hacer lo otro. Hacer como el acto mecánico inevitable del ser humano: Chaplines de los Tiempos Modernos en el que nos entregamos al sistema que nos identifica como engranajes de una cadena con puntas; que alguien sí maneja. Hacer. Identificarnos con la sumatoria de ocupaciones. Darle valor a llenarnos.


¿Por qué sumamos tanta ocupación en nuestra mente/pensamientos? ¿Hay miedo de hacer lo contrario, de experimentar el vaciarnos de sujetar, hacer y sostener? ¿Qué somos detrás de todo el parloteo? 


¿Cómo sé que hago lo que hago si no soy capaz de dejar de hacerlo?


En los encuentros de los domingos, nos dedicamos de manera práctica, primero, a la experimentación de la quietud teniendo en cuenta estos interrogantes y reflexiones. Luego, claro, nos movemos bajo ciertas consignas que son motores para que nos reencuentren con nuestra expresividad personal.


No es meditación, no es una charla. Es una clase en la que vivenciamos el detenernos con pautas respiratorias y de autobservación. La quietud no es exclusivamente quedarse dormidx (aunque a algunxs les viene bien y no es una instancia errada). Es un estado (físico, emocional y mental) que suprime la necesidad del movimiento y de sostén. Y cuando ya supimos detenernos, recién ahí, entonces, nos movemos, generando una expresividad auténtica que nos descubra al mismo tiempo.