Yoga, objetivo, práctica técnica

El siguiente, es un extracto del P. 151-153 del capítulo 24 (“Me ordeno monje de la orden de los swamis" de Autobiografía de un Yogui, de Paramahamsa Yogananda.


Sin presuponer ni dar nada por sentado en los terrenos emocionales, o por la fe, el yogi practica una serie de cuidadosos ejercicios que fueron originalmente delineados por los primeros rishis. El Yoga ha producido, en todas las épocas de la India, hombres que han hallado la absoluta liberación, verdaderos yogis-cristos.

Lo mismo que cualquier otra ciencia, el yoga es aplicable a los individuos de todos los climas y tiempos. La teoría propalada por ciertos escritores ignorantes de que el yoga es inadaptable para la gente del mundo occidental, es completamente falsa, y desgraciadamente, este error ha impedido que muchos estudiantes sinceros no encuentren su verdadero estado de unificación espiritual. Yoga es un método que enseña a calmar, a restringir la turbulencia natural de los pensamientos, los que de otra manera impiden al hombre oriental y occidental el obtener un vislumbre de la naturaleza de su propio ser o Espíritu. La yoga no puede conocer ninguna barrera entre Oriente y Occidente, en la misma forma que la curación y la luz del sol no la reconocen. Mientras el hombre tenga una mente inquieta, tendrá necesidad de la enseñanza universal del yoga para obtener el control que necesita.

El antiguo rishi Patanjali define el Yoga como el “Control de las fluctuaciones de la materia de la mente” (1). Sus breves y maestras exposiciones, los Yogas Sutras, forman uno de los seis sistemas de filosofía hindú. (2)

En contraposición a la filosofía occidental, los seis sistemas hindúes comprenden no solamente enseñanzas teóricas, sino también prácticas. Además de contar con todas las controversias ontológicas concebibles, estos seis sistemas formulan seis disciplinas definidas cuya misión es desterrar permanentemente el sufrimiento y alcanzar la bienaventuranza eterna.

El nexo común que une a los seis sistemas es la declaración de que ninguna libertad verdadera es posible en el hombre sin el conocimiento de la Realidad última. Los Upanishads consideran a los Yoga Sutras, entre los seis sistemas, como los que contienen los métodos más eficaces para alcanzar la percepción directa de la verdad. Por medio de las prácticas técnicas del yoga, el hombre abandona para siempre los reinos limitados de la especulación y conoce en experiencia la verdadera Esencia.

El sistema yoga descrito por Patanjali es conocido como el Óctuple Sendero. Los primeros pasos o grados, 1) yama y 2) niyama necesitan la observancia de diez moralidades negativas y positivas; evitar las ofensas a los demás, la falsedad, el hurto, la incontinencia, el recibir presentes (lo cual trae consigo obligaciones); pureza de cuerpo y mente, contento, autodisciplina, estudio y devoción a Dios.

Los siguientes pasos o grados son: 3) asana (postura correcta); la columna espinal debe conservarse derecha y el cuerpo firme, en posición cómoda, para la meditación; 4) pranayama (el control de prana corrientes sutiles de vida); y 5) pratyahara (retiro de los sentidos de los objetos externos).

Los últimos pasos son propiamente las prácticas del verdadero y elevado yoga; 6) dharana (concentración), fijar la mente en un solo pensamiento; 7) dhyana (meditación); y 8) samadhi (percepción superconsciente). Este es el Óctuple Sendero del Yoga (3) que nos conduce cerca de la meta final de Kaivalya (El absoluto), un término que puede ser más comprensible traducido como “Realización de la Verdad más allá de la comprensión intelectual”. (...)

Un verdadero yogi puede permanecer cumpliendo con sus deberes en el mundo; allí permanecerá como la mantequilla en el agua, y no como la fácilmente diluida leche de la indisciplinada  humanidad. El llenar las responsabilidades de uno en la tierra, es, ciertamente, el mejor y más alto sendero, siempre y cuando el yogi, manteniendo una actitud completamente desinteresada respecto de los demás yogistas, cumpla su parte como instrumento voluntario de Dios.

El yoga ha sido superficialmente mal comprendido por algunos escritores occidentales, pero sus críticos nunca han sido practicantes de esta ciencia. Entre los muchos serios tributos que se le han concedido a la ciencia del yoga, podemos mencionar uno: el del doctor C. G. Jung, el famoso psicólogo suizo.

“Cuando un método religioso se recomienda por sí solo como “científico”, puede tener la seguridad de obtener público en Occidente. El yoga llena esta expectativa”, dice el doctor Jung (4).

“Independientemente del encanto de todo lo nuevo, y de la fascinación de lo entendido a medias, hay un buen margen para que la causa del yoga obtenga muchos partidarios. Ofrece la posibilidad de la experiencia gobernable, y así, satisface la necesidad científica de los “hechos”, además de ésto, por razones de su anchura y profundidad, su edad venerable, su doctrina y método, los cuales incluyen todas las fases de la vida, es promesa de posibilidades no soñadas.

“Toda religión o práctica religiosa presupone una disciplina psicológica, es decir, un método de higiene mental. Los múltiples procedimientos simplemente corpóreos del yoga (5) significan también una higiene psicológica que es muy superior a la gimnasia ordinaria y a los ejercicios respiratorios comunes, ya que no es únicamente mecánica y científica, sino también filosófica; al entrenar las diferentes partes del cuerpo, las reúne en un todo espiritual, según se ve, por ejemplo, en los ejercicios del Pranayama, en donde Prana es ambas cosas: el aliento y la dinámica del cosmos.

“Cuando lo que el individuo se encuentra haciendo es también un evento de naturaleza cósmica, el efecto experimentado en el cuerpo (la inervación), se une con la emoción del espíritu (la idea universal), y con esto se desarrolla una unidad vital que ninguna técnica, no importa cuán científica, puede producir. Es inútil imaginar la práctica del yoga, que sería inefectiva, sin la aplicación de los conceptos en que está basado el yoga. Esto combina lo corporal y lo espiritual en forma completa y extraordinaria. “En Oriente, en donde estas ideas y prácticas se han desarrollado, y en donde por
algunos miles de años de tradición no interrumpida ha creado las bases espirituales necesarias, el yoga es, según creo, el método perfecto y apropiado para fundir mente y cuerpo, a fin de que formen una unidad incuestionable. Esta unidad cera una disposición psicológica que hace posible las intuiciones que trascienden la conciencia ordinaria”.

Se aproxima para Occidente el día en que la ciencia interna del dominio de sí mismo sea tan necesaria como la conquista de la naturaleza exterior. Esta nueva Edad Atómica hallará la mente del hombre más sobria y ampliada por la ahora científicamente indisputable verdad de que la materia es, en realidad, energía concentrada. Otras fuerzas, aún más sutiles, de la mente humana pueden y deben liberar energías más grandes que aquellas que encontramos en piedras y metales, salvo que el gigante
atómico material, nuevamente desencadenado, convierta al mundo en una pesadilla de destrucción desenfrenada (6).

Notas al margen:
  1. Chitta vritti nirondha. Yoga Sutra I-2. La fecha biográfica de Patanjali es desconocida, aun cuando algunos eruditos lo colocan en el siglo segundo antes de Cristo. Los rishis dejaron tratados sobre todas las materias con tal penetración intuitiva, que las edades se han visto impoten-tes para llegar a considerarlas anticuadas; sin embargo, con la consecuente consternación de los historiadores, los sabios no hicieron esfuerzo alguno para poner sus nombre personales o las fechas en sus propias obras literarias. Ellos sabían que sus vidas eran sólo temporalmente importantes, como chispazos del Infinito, y que la verdad no tiene tiempo, ni tiene marca, ni es propiedad particular de nadie.
  2. Los seis sistemas ortodoxos (saddasana) son Sankya, Yoga, Vedanta, Mimamsa, Nyaya y Vaisesika. Los lectores con tendencias escolásticas obtendrán un verdadero placer en la sutileza y amplitud de estos aforismos en la forma en que han sido resumidos en inglés (Historia of India Philosophy, Vol. I) por el Pro. Surendranath Das Gupta (Cambridge University Pres. 1922).
  3. No debe confundirse con el “Noble Óctuple Sendero” del Budismo, una guía para la conducta en la vida, que es como sigue: 1) Ideales correctos; 2) Motivos correctos; 3) Lenguaje correcto; 4) Acción correcta; 5) Correcta manera de vivir; 6) Esfuerzo correcto; 7) Recuerdos correctos (acerca de uno mismo, y 8) Correcta realización (samadhi).
  4. El doctor Jung asistió al “Congreso de Ciencias de la India”, en 1937, y recibió un grado honorífico de la Universidad de Calcuta. 
  5. El doctor Jung se refiere aquí al Hatha Yoga, una rama del yoga especializada en las posturas físicas del cuerpo y en técnicas para obtener la salud y la longevidad. El “Hatha” es bueno y produce resultados físicos asombrosos, pero esta rama del yoga es poco usada por los yogis dedicados a la obtención de la liberación espiritual.
  6. En el Timeo, de Platón, cuando relata la Historia de la Atlántida, se nos habla de habitantes adelantados en sus conocimientos científicos. El perdido continente, según se cree, desapareció cerca de 9.500 años antes de Cristo, debido a un cataclismo de la naturaleza. Algunos escritores metafísicos, sin embargo, dicen que los atlantes fueron destruidos como resultado del mal uso de su poder atómico. Dos escritores franceses, últimamente, han recogido una Bibliografía de la Atlántida, registrada más de 1.700 referencias históricas y de otras naturaleza.