Sobre los abusos de Pattabhi Jois

Hace más de dos años que empezamos a hablar en vivo con las personas que conozco acerca de los abusos en el Yoga y más precisamente sobre las denuncias hacia Pattabhi Jois. He mirado videos como éste, o éste en los que Jois ajusta posturas de una manera completamente innecesaria, por decir el comentario más suave.

¿Cómo se encuentra un maestrx? En India, un profesor me respondió que por el toque mágico interno de sentirlo, como enamorarte. Y elegir a unx maestrx implica un camino vincular de responsabilidad conjunta. ¿Encierra un problema este mecanismo? Por supuesto que no. Cuando un agresor abusa de la víctima es responsabilidad completa del agresor; y son esos los términos correctos para referirse a una situación de abuso. Pareciera que hay que explicarlo una y mil veces. El “maestro” o “Guruji” Jois fue elegido como maestro de varias generaciones de ashtanguis. Como se ve en los registros, no se opone a ser filmado, fotografiado y hasta habla elocuentemente de su manera de ajustar como si no fuera un problema.

“La violencia sexual era asumida como parte del método de ajustes manuales de Pattabhi Jois…”
Todxs lxs ashtanguis sabemos de la importancia del ajuste de nuestrxs maestrxs o asistentes: colaboran con la profundización de nuestra práctica y están dotados de la confianza plena que depositamos en ellxs.

“Al igual que muchas personas que sufren abuso, me tomó bastante tiempo alejarme. Seguí estudiando con Pattabhi Jois en Mysore durante dos años y él siguió violentándome. Casi nunca advertimos la gravedad de una situación hasta que la dejamos atrás. Necesité años para ver y entender cabalmente lo que había sucedido.”
Me atrevo a afirmar que todas las mujeres padecimos abusos al menos una vez y las que ya pasamos los 35 tuvimos una adolescencia y veintis plagadas de ellos. Pasado el tiempo y con la lucha de las mujeres que hicieron del feminismo su militancia, hay cada vez más silencios imposibles de ser callados.

Practico y enseño Ashtanga desde hace varios años. Sigo la línea discipular de Pattabhi Jois por la manera de encontrar a mis guías y a la práctica en mí. Viajé a India, estudié en KPJAYI (K. Pattabhi Jois Ashtanga Yoga Institute), inaugurado por Pattabhi y llevado adelante por Sharat (nieto) y Saraswathi (hija); y seguí trabajando en dirección positiva sobre mi práctica.

Leí un libro de Sharat, conocí a Saraswathi tanto en situación de clase como en compartir unos instantes en una situación familiar siendo cuatro personas; y canté con ella los mantras que nos enseñaba al final de las clases guiadas. Ni por ella, ni por Sharat, tan demandadxs como maestrxs de yoga asanas, leí o escuché declaraciones responsables respecto de las denuncias hechas a su abuelo y padre, respectivamente.

No puedo dejar de pensar en esto: silenciar tamaños actos de abuso sólo abona a la idea de complicidad por parte del Instituto en donde yo (como la mayoría de lxs ashtanguis del mundo que tuvimos la suerte de viajar a India) también deposité mi confianza. La herida va a seguir abierta hasta por lo menos que KPJAYI se expida al respecto.

“La intuición me decía que la comunidad desdeñaría el más breve de mis testimonios y que ahí solo encontraría críticas, estigmatización y desprecio. En lugar de alzar la voz, opté por desaparecer.”
Cualquier tradición se sostiene con la comunidad que le da entidad. Elijo alinearme con las víctimas abusadas y seguir transmitiendo el Yoga en sus ocho ramas sin poses, hipocresías ni silencios absurdos.

Me sugirieron dejar de practicar Ashtanga por tomar conocimiento de estos hechos. ¿Acaso Pattabhi Jois inventó el Yoga? No. Sí es cierto que su método destacó ciertas particularidades de milenios de años de disciplina: práctica de asanas, vinyasa, drishti, siguiendo los estadios de Patanjali.

Los abusos en otros ámbitos, como en la música o en el teatro no son motivo para dejar de hacer arte. Todo lo contrario. Nuestras actividades vitales son las armas más poderosas para seguir en el camino que aprendimos transitar.

Entonces no, no sólo no dejo de practicar Ashtanga sino que las propias contradicciones dentro de la historia del método reafirman una postura crítica.

Para nosotrxs, como practicantes, como ashtanguis, este tema nos revuelve las tripas y el corazón. Creo que callarlo es la peor salida.

Las citas son del testimonio de Karen Rain.

Aquí la nota que dispara varios testimonios.

Extracto del testimonio de Jubilee Cooke: “Realmente sospechaba que los practicantes de yoga Ashtanga más serios sabían sobre los ataques sexuales de Pattabhi Jois. Además, durante mucho tiempo había esperado que este asunto llamara la atención de los maestros y líderes sénior de la comunidad de yoga Ashtanga y que se tratara de manera significativa. La falta de discusión abierta sobre el abuso de Jois, sin mencionar los retratos colocados con reverencia de Jois en muchos estudios de yoga, ha servido como un sello silencioso de aprobación por lo que hizo a las mujeres, como si sus agresiones sexuales fueran realmente “las mejores”. ”

La complicidad debe terminar. Necesitamos estar mejor informados, aprender a reconocer el comportamiento depredador y recordar que el delincuente sexual es a menudo alguien que conocemos, e incluso confiamos, en lugar del monstruoso extraño que está al acecho en el callejón.

Desde mi punto de vista, si había maestros que sabían de las agresiones sexuales de Jois, tenían la responsabilidad de informar a sus alumnos para ayudarles a tomar una decisión informada antes de estudiar con él. No hubiera viajado a Mysuru si hubiera sabido que Jois estaba abusando sexualmente de estudiantes en su salón de clases.”

Reflexiones de Guy Donahaye: ¿Ahimsa? Práctica con Pattabhi Jois – Dolor y lesiones, Cómo no reconocimos la agresión sexual que ocurre ante nuestros propios ojos