Baghavad-Guita. Presentación.
Bhagavad Guita
De acuerdo a Gandhi
El evangelio de la acción desinteresada
Presentación
1.
La traducción. Gandhi lo traduce a su
lengua materna, el Gujerati, luego al inglés. Su intención no es la traducción
literal, sino la interpretación tal cuál el ha vivido esta obra.
2. La obra BG. Es una de las secciones
didácticas del Mahabharata, el gran poema épico de la literatura india. Este
fragmento está en el Libro VI, “Bhisma-Parva”, cap. 25 al 42 trata de Krishna,
que, personificado en el cochero de uno de los ejércitos en guerra, le revela
el camino de la salvación a Arjuna, guerrero Pandava.
Guita significa
“canto”, mientras que Bhagavad es “suprema realidad”, personificada en todos
los nombres de dios. En sánscrito, Bhaga es “felicidad” y Bhagavan, “el único que
tiene la felicidad”.
El poema se
remonta al siglo II a.C. y algunos se permiten remitirlo al siglo anterior. Aún
así, el texto completo del Mahabarata no tiene un solo autor ni es de una sola
época.
3. Metafísica y mística. El BG se apoya en
el esquema metafísico del Samkya (“conocimiento perfecto”), que establece el
dualismo entre el espíritu (Purusha) y la materia (Prakriti). Suma el espíritu
de la devoción (bhakti) a Brahman. Es
por eso que es difícil determinar el sentido único acerca de las tendencias dualistas o
monistas, ya que se pone el mismo énfasis en la trascendencia del absoluto
respecto de todos los seres como en su inmanencia esencial a los mismos.
Anasaktiyoga. El mensaje del Guita.
(…) Mi primer conocimiento del Guita empezó en 1888-9 con la traducción
en versos de Sir Edwin Arnold conocida como la Canción Celestial. Al leerla
sentí un vivo deseo de leer una traducción en Gujarati. Y leí cuantas
traducciones pude encontrar. Pero todas esas lecturas no podían darme
autorización para presentar mi propia traducción. Además, mi conocimiento en
sánscrito es limitado y mi conocimiento del Gujarati no es de ninguna manera
académico. ¿cómo podía yo atreverme a presentar al público mi traducción?
Ha sido mi esfuerzo (…) poner en práctica las enseñanzas del Guita como
yo las he entendido. El Guita ha llegado ser para nosotros nuestro libro de
consulta espiritual.
Otras traducciones tienen su
propio lugar. Pero no estoy enterado de la afirmación hecha por los traductores
respecto del significado del Guita en sus propias vidas. Mi estudio está
respaldado por la decisión de un esfuerzo por observar su significado en mi
propia conducta por un período ininterrumpido de 40 años. Por esa razón abrigo
el deseo de que todo hombre o mujer Gujarati que desee moldear su conducta de
acuerdo con su fe pueda digerir y sacar fuerzas de la traducción que aquí
presento.
Mis colaboradores también han trabajado en esta traducción. Siendo muy
limitado mi conocimiento del sánscrito, yo no podía tener plena confianza en mi traducción literal. Por
lo tanto, la traducción pasó bajo los ojos de Vinoba, Kalelkar, Mahadev Desai y
Kishorlal Mashruwala.
(…)
Aun en 1888-9, cuando tuve conocimiento del Guita por primera vez, me
di cuenta de que no se trataba de un trabajo histórico sino que, bajo el
disfraz de una guerra material, describía el duelo que continuamente se produce
en los corazones de la humanidad y que la guerra material fue introducida
solamente para hacer más atrayente la descripción del duelo interno. Esta
primera intuición fue confirmada en un más atento estudio de la religión y del
Guita. Un estudio del Mahabharata[1] le agregó confirmación. Yo
no considero el Mahabharata una obra histórica en el sentido aceptado. El
adiparva (capítulo del poema) contiene clara evidencia en apoyo de mi opinión.
Atribuyendo el origen superhumano o subhumano a los principales actores, el
gran Vyasa hizo uso de la historia de reyes y de sus pueblos. Los personajes
allí descriptos pueden ser históricos, pero el autor del Mahabharatalos ha
usado meramente para expresar sus ideas religiosas.
El autor del Mahabharatha no estableció la necesidad de la guerra
material: al contrario, probó su futilidad. Hizo a los victoriosos derramar
lágrimas de dolor y arrepentimiento, y no les dejó sino un legado de
desgracias.
(…) El segundo capítulo, en lugar de enseñarnos las reglas de la guerra
material, nos dice cómo puede ser reconocido un hombre perfecto. Entre las
características del hombre perfecto del Guita, yo no veo ninguna que
corresponda al guerrero. Su entera exposición es incompatible con las reglas de
conducta que gobiernan las relaciones entre bandos en guerra.
Krishna del Guita[2] es la perfección y el verdadero conocimiento personificados:
pero el retrato es imaginario. (…) La idea de una encarnación perfecta es un
producto posterior.
En el hinduismo la encarnación es atribuida a aquel que ha realizado
algún servicio extraordinario a la humanidad. Toda vida personificada es en
realidad una encarnación de dios, pero no se acostumbra considerar a cada ser
viviente como una encarnación. Las futuras generaciones rinden este homenaje a
aquel que, en su propia generación, ha sido extraordinariamente religioso en su
conducta. No veo nada malo en este procedimiento; no quita nada a la grandeza
de dios y no se hace violencia a la verdad. Hay un proverbio Urdu que dice
“Adán no es dios pero es una chispa de la divinidad”. Por lo tanto, el que
tiene un comportamiento más religioso tiene más
de la chispa divina en él. Es de acuerdo con esta línea de pensamiento
que Krishna tiene, dentro del hinduismo, la posición de la encarnación
perfecta.
Esta creencia en la encarnación es un testimonio de la elevada ambición
espiritual del hombre. El hombre no está en paz consigo mismo hasta que llega a
asemejarse a dios. El esfuerzo por alcanzar este estado es la suprema ambición
y la única valiosa. Y esto es la autorrealización. Esta autorrealización es el
tema del Guita, comolo es de todas las Escrituras. Pero seguramente su autor no
la escribió para establecer esta doctrina. Me parece que el objeto del Guita es
mostrar el mejor camino para obtener la autorrealización. Aquello que puede
encontrarse esparcido más o menos claramente en todas las escrituras hindúes,
ha sido presentado en el Guita en el lenguaje más claro posible, aun a riesgo
de repeticiones.
Ese camino incomparable es la renuncia a los frutos de la acción.
Este es el punto céntrico alrededor del cual el Guita está forjado.
Esta renuncia es el sol céntrico alrededor del cual la devoción, el
conocimiento y demás, giran como planetas. El cuerpo ha sido comparado a una
prisión. Donde hay cuerpo debe haber acción. Ningún ser personificado está
exento del trabajo. Y sin embargo todas las religiones proclaman que es posible
para el hombre obtener la salvación considerando el cuerpo como el templo de
dios. Pero toda acción está manchada, aun la más trivial. ¿Cómo puede el cuerpo
ser hecho el templo de dios? En otras palabras, ¿cómo puede uno liberarse de la
acción, de la mancha de la acción? El Guita contesta esta pregunta en un
lenguaje decisivo: “Por la acción desinteresada; por la renuncia a los frutos
de la acción; dedicando todas las actividades a dios, entregándose a él en
cuerpo alma”.
Pero la falta de deseos o la renunciación no viene por el mero hecho de
hablar de ello. No se obtiene por una proeza intelectual. Se obtiene solamente
por un continuo agitar el corazón. Para obtener la renunciación es necesario el
verdadero conocimiento. Los eruditos poseen un conocimiento de cierta clase.
Pueden recitar los vedas de memoria y sin embargo estar sumidos en excesos.
Para que el conocimiento no vaya sin rumbo, el autor del guita insiste en que
vaya acompañado de devoción y da a esta el primer lugar. El conocimiento sin
devoción será como un fuego artificial. Por lo tanto, dice el Guita “tened
devoción, y el conocimiento le seguirá”. Esta devoción no es un mero culto de
los labios, es una lucha con la muerte. De aquí la afirmación del Guita de que
las cualidades del devoto son las mismas que las del sabio.
Siendo así, la devoción exigida en el Guita no es la efusión de un
corazón blando. Ciertamente no es una fe ciega. La devoción del Guita no tiene
nada que hacer con lo externo. Un devoto puede usar rosarios si lo desea,
marcas en la frente, hacer ofrendas, pero estas cosas no son prueba de su
devoción. Un devoto es el que no siente celos de nada, el que es una fuente de
compasión, el que no tiene egoísmo, el que recibe igual el frío y el calor; la
felicidad y la desgracia, el que siempre perdona, el que está siempre contento,
cuyas resoluciones son firmes, el que ha dedicado su mente y su alma a dios, el
que no causa temor, el que no teme a los demás, el que está libre del regocijo
exagerado, penas y miedos, el que es puro, el que se entrega a la acción pero
no es afectado por ella, el que renuncia a todos los frutos buenos o malos, el
que trata igual a amigos y enemigos, el que no es conmovido por el respeto o la
falta de respeto, el que no se envanece por las alabanzas, el que no se deprime
si la gente habla mal de él, el que ama el silencio y la soledad, el que tiene
una mente disciplinada. Tal devoción es incompatible con la existencia al mismo
tiempo de fuertes atracciones.
[En consecuencia] ser un verdadero devoto es
realizarse a sí mismo. (…) El conocimiento y la devoción no garantizan la
salvación. No son medios de cambio. Son en sí mismo lo que nosotros
necesitamos. Si los medios y el fin no son idénticos, casi lo son.
Pero tales conocimiento y devoción, para ser verdaderos, tienen que
resistir la prueba de la renuncia de los frutos de la acción.
Tomemos el Bhakti[3]: la noción popular del
Bhakti es blandura de corazón, desdeñando aun hacer un servicio amistoso por
miedo a que el rosario pueda ser interrumpido. Este Bhakta, por lo tanto, deja
el rosario solamente para comer, beber y demás, pero jamás para moler cereales
o para cuidar enfermos.
(…)Mientras por una parte es indiscutible que toda acción ata, por otra
parte es cierto que todos los seres vivos tienen que hacer algún trabajo,
quiéranlo o no. Aquí toda actividad, ya sea mental o física debe ser incluida
en el término acción. Entonces, ¿cómo puede uno estar libre de las ataduras de
la acción, aun cuando está actuando? La manera en el que el Guita ha resuelto
el problema es: “haz el trabajo que te corresponde pero renuncia a sus frutos,
sé desapegado y trabaja, no tengas deseos de recompensa y trabaja”.
(…)Por otra parte, que nadie considere que la renuncia significa falta
de frutos para el renunciante.
(…)Renunciación significa ausencia de ansia por
los frutos. En realidad, el que renuncia recibe mil veces más. La renuncia del
Guita es la dura prueba de la fe. El que está siempre pensando en los
resultados, a menudo pierde los nervios en la ejecución de su trabajo. Se pone
impaciente, da rienda suelta a la ira y empieza a hacer cosas indignas; salta
de acción en acción, sin permanecer fiel a ninguna. El que cavila en los
resultados es como un hombre entregado a los objetos de los sentidos; él está
siempre distraído, se despide de todo escrúpulo, todo le parece correcto y por
lo tanto recurre a medios turbios y sucios para obtener sus fines.
El Guita nos muestra que la religión debe regir aun nuestras
actividades mundanas. Yo veo que el Guita nos enseña que aquello que no puede
ser seguido hasta el fin en la práctica de nuestra vida no puede ser llamado
religión. Así, de acuerdo con el Guita, todos los actos que no pueden ser
ejecutados sin apego son tabú. (…) De acuerdo con esta interpretación, el
crimen, la mentira, la disipación y cosas semejantes deben ser considerados
pecaminosos y por lo tanto, tabú; entonces la vida del hombre deviene sencilla
y de su sencillez, surge la paz.
Meditando sobre estas líneas, yo he sentido que al tratar de poner en
práctica en nuestra vida las enseñanzas del Guita, uno está obligado a seguir
la verdad y la no violencia. Cuando no hay deseos por los frutos, no hay tentación por lo falso
o lo violento. (…) Ahimsa fue un deber primordial aun antes de la época del
Guita. El Guita debía enunciar el mensaje de la renuncia a los frutos. Esto
está claramente presentado desde el segundo capítulo.
Pero si el Guita era partidario de Ahimsa o lo incluía en el desapego,
¿por qué su autor tomó el cuadro de una guerra? Cuando el Guita fue escrito,
aunque la gente creía en Ahimsa, las guerras no sólo no eran tabú sino que
nadie veía la contradicción entre las guerras y Ahimsa.
(…) Es posible que en una época anterior al Guita la ofrenda del
sacrificio de animales fuese permitida. Pero no hay trazas de ello en el
sacrificio que menciona el Guita[4]. (…) El tercer capítulo
parece mostrarnos que sacrificio significa principalmente el trabajo corporal
para servir. El tercero y el cuarto capítulos leídos en conjunto nos darán
otros significados del sacrificio, pero nunca el sacrificio de animales.
Igualmente, el significado de la palabra Sannyasa (renunciación) ha sufrido una
transformación en el Guita. Sannyasa del Guita no admite la completa cesación
de toda actividad. Sannyasa del Guita es todo trabajo y sin embargo no es el
trabajo. (…)
El Guita no es un trabajo aforístico. (…) El investigador está en libertad para extraer de este tesoro cualquier
significado que guste y que lo capacite para observar en su vida la enseñanza
fundamental.
Tampoco es el Guita una colección de “haz” y “no hagas”. (…)Lo que es
permitido en una época o en un lugar, puede no serlo en otra época y en otro
lugar. El deseo por los frutos de la acción es la única prohibición universal.
El desapego es obligatorio.
El Guita ha cantado las alabanzas del Conocimiento, pero está más allá
del mero intelecto; esencialmente, está dirigido al corazón y puede ser
comprendido con el corazón. Por lo tanto, el Guita no es para aquellos que no
tienen fe.
Agosto de 1931.
[1]
Mahabharata: Nombre del gran poema épico de los hindúes. (…) El tema principal
del poema es la guerra entre los Kauravas y los Pandavas por el reino de
Hastinapura.
Dhritarashtra y Pandu eran los dos hijos del rey
Hastinapura. El mayor nación ciego y por lo tanto Pandu, el menor, ascendió al
trono; pero durante su reinado cometió cierta ofensa a los dioses y tuvo que
retirarse a la selva para hacer penitencia. Allí vivió varios años con sus dos
esposas y sus cinco hijos, llamados Pandavas. Durante su exilio fue coronado
rey su hermano, quien tuvo cien hijos llamados Kauravas.
Pandu murió en la selva y sus hijos fueron llevados a
Hastinapura, donde crecieron y se educaron junto con sus primos hijos de
Dhritarashtra. El rey ciego dividió el reino entre sus hijos y los hijos de su
hermano y así, Pandavas y Kauravas empezaron a reinar separadamente. Pero los
Kauravas estaban celosos de los Pandavas e idearon un juego de dados en el que
fraudulentamente ganaron a estos sus posesiones y los obligaron vivir en el
destierro durante 13 años. De acuerdo con las condiciones del juego, pasados
los 13 años regresaron y pidieron su herencia. Duryodhana, el mayor de los
Kauravas, quien había usurpado el trono en su ausencia, rehusó devolverlo y
como consecuencia vino la guerra.
[2]
El más célebre héroe de la mitología hindú y el más popular de todos los
dioses. El Krishna que pertenece al poema se dice que es la octava encarnación
de Vishnu (que, a su vez, es encarnación de Krishna, pero esta explicación no
merece lugar acá). (…) Ocupa un lugar prominente en el Mahabharata como primo
de los Pandavas y amigo y compañero de Arjuna.
[3]
Bhakti: sendero de la devoción.
[4]
N. de R.: Pero tampoco hay mención de lo contrario, es decir, en el Guita no se
alude al sacrificio de animales, tanto en acuerdo como en desacuerdo.