Baghavad-Guita. Capítulo 2.
Bhagavad Guita
De acuerdo a Gandhi
El evagengelio de la acción desinteresada
Capítulo 2. “El yoga del conocimiento”
Debido a una ilusión, el hombre
toma lo falso como verdadero. Por una ilusión, Arjuna fue llevadoa hacer una
diferencia entre parientes y no parientes. Para demostrarle que esta distinción
es falsa, Krishna distingue entre cuerpo (no yo) y atman (Yo Superior), y le
muestra que mientras los cuerpos son perecederos y muchos, Atman es
imperecedera y una. El esfuerzo está dentro del control del hombre, no es un
resultado. Todo lo que él tiene que hacer, por lo tanto, es decidir en cada
ocasión su línea de conducta y su deber, y perseverar sin preocuparse de los
resultados. El cumplimiento del deber con un espíritu de desapego e inegoísmo conduce a la libertad.
1.
A Arjuna, así vencido por la compasión y la
tristeza y con sus ojos oscurecidos por las lágrimas, Madhusudana (Krishna)
habló estas palabras.
El Señor dijo:
2.
¿Cómo es posible que en este momento de peligro
se haya apoderado de ti el desaliento, indigno de un noble y que no te
conducirá al cielo ni a la gloria?
3.
No cedas a la cobardía, oh Partha (Arjuna); no
es propio de ti. Sacude ese despreciable temor y levántate. ¡Oh, Parantapa!
Arjuna dijo:
4.
¿Cómo podré yo atacar con mis flechas a Drona y
Bhisma, quienes son dignos de reverencia, oh, Arisudana (Krishna)?
5.
Sería preferible vivir de limosnas antes que
matar a estos venerables ancianos. Después de matarlos no tendría sino goces
manchados de sangre.
6.
Y no sé qué sería mejor para nosotros, si vencerlos
o ser vencidos por ellos, porque ahí están los Dhritarashtra y después de
haberlos matado yo no tendría deseos de vivir.
7.
Mi ser está paralizado por el miedo; mi mente no
puede discernir cuál es el deber, por eso te pregunto a ti; dime con toda claridad,
te lo ruego, cuál es mi deber. Yo soy tu discípulo; guíame, busco refugio en
ti.
8.
Porque no veo nada que pueda dispersar la
angustia que nubla mis sentidos, aun si yo obtuviera en este mundo poder
absoluto sobre un próspero reino o el dominio sobre los dioses.
Sanjaya dijo:
9.
Así habló Gukadesha Parantapa (Arjuna) a
Krishikesha Govinda (Krishna), y después de decir “¡No lucharé!”, guardó
silencio.
10.
Al que así dominado por la angustia estaba entre
los dos ejércitos, Hrishikesha, casi sonriendo, dirigió estas palabras:
El Señor dijo:
11.
Te afliges por quienes no deberías afligirte y
has pronunciado vanas palabras de sabiduría. El sabio no se entristece ni por
los vivos ni por los muertos.
12.
Porque Yo nunca dejé de existir, ni tú, ni estos
reyes; ni ninguno de nosotros dejará de existir en el futuro.
13.
Así como el Atman (alma) experimenta la
infancia, la juventud y la vejez en el presente cuerpo, así también recibirá
otro cuerpo. El hombre sabio no se engaña por esto.
14.
¡Oh Kaunteya! El contacto con los objetos de los
sentidos nos proporciona el frío y el calor, el placer y el dolor vienen y se
van, son pasajeros. ¡Sopórtalos, oh Bharata!
15.
¡Oh , el más noble de los hombres! El sabio que
no es perturbado por estados, que no es afectado por el placer ni por el dolor,
ese alcanzará la inmortalidad.
16.
El No Ser jamás ha existido, y el Ser jamás ha
dejado de existir. El secreto de estas dos verdades ha sido descubierto por los
buscadores de la Verdad.
17.
Conoce lo que es imperecedero, lo que todo lo
compenetra. Nadie puede destruir ese Ser Inmutable.
18.
Estos cuerpos del alma encarnada que es eterna,
imperecedera, inmensurable, son ilimitados. Por lo tanto, lucha, ¡Oh Bharata!
19.
El que piensa que Atman (alma) puede matar y el
que cree que puede ser muerta, ambos son ignorantes. Esta no mata ni puede ser
muerta.
20. Ésta jamás ha nacido y jamás muere, ni habiendo
sido podrá dejar de ser; no nacida, eterna, antigua, no muere cuando muere el
cuerpo
21.
El que sabe, oh Partha, que Esta es
imperecedera, eterna, no nacida, inmutable, ¿cómo puede ese hombre matar o ser
muerto?
22.
Tal como un hombre se quita sus vestidos usados
y toma otros nuevos, así el alma encarnada abandona los cuerpos gastados y pasa
a otros nuevos.
23.
Las armas no la hieren, el fuego no la quema.
Las aguaS no la mojan y el viento no las seca.
24.
Más allá de todo herir, quemar, mojar y secar,
está el alma eterna, compenetrándolo todo, firme, inmóvil, imperecedera.
25.
No es percibida por los sentidos ni por la mente,
es considerada inmutable; por lo tanto, conociéndola como Tal, tú no debes afligirte.
26.
Y si consideras que el alma está destinada para
siempre al nacimiento y a la muerte, aun así no deberías afligirte, ¡oh
Mahabahu (Arjuna)!
27.
Porque es segura la muerte para el que ha
nacido, y seguro es el nacimiento el que ha muerto; por lo tanto, no debes
evitar lo que es inevitable.
28.
El estado de todos los seres antes del
nacimiento es no manifestado; su estado intermedio (entre el nacimiento y la
muerte) es manifestado; su estado después de la muerte es otra vez no manifestado.
¿Qué motivo hay entonces para lamentarse, oh Bharatha?
29.
Algunos consideran que Ésta es maravillosa;
otros han oído que es maravillosa; pero aun habiendo oído, ninguno la conoce
verdaderamente.
30.
Esta alma encarnada en el cuerpo de cada ser
está siempre más allá de todo daño, oh Bharata; por lo tanto, no debes
afligirte por ninguno.
Hasta aquí Krishna, por la fuerza de argumentos
basados en la pura razón, ha demostrado que el alma (Atman) es permanente,
mientras que el cuerpo físico es pasajero; y ha explicado que si bajo ciertas
circunstancias puede considerarse justificable la destrucción de un cuerpo
físico, es un engaño imaginarse que los Kauravas no deberías ser muertos porque
son familiares.
Ahora Él recuerda a Arjuna su deber de Kshatrya[1].
31.
Además, considerando tu propio deber no debes
apartarte de él, pues no hay mayor bien para un Kshatrya que una guerra justa.
32.
Tal batalla, sin buscarla, es como una puerta
abierta hacia el cielo que se presenta solamente a los afortunados Kshatryas, oh
Partha.
33.
Y si tú no luchas en esta noble batalla habrás
traicionado tu deber y perdido tu honor, y habrás pecado.
34.
El mundo recordará siempre la historia de tu
deshonra; y para un hombre de honor, la deshonra es peor que la muerte.
35.
Los Mharathas[2] pensarán que el miedo te
hizo retirarte de la batalla, y perderás la estimación de aquellos que te
habían colocado en lo alto.
36.
Tus amigos ridiculizarán tus proezas y dirán de
ti cosas indignas. ¿Puede haber algo más penoso que esto?
37.
Si mueres, irás al cielo; victorioso, heredarás
la tierra por lo tanto, oh Kaunteya (Arjuna), ¡levántate y lucha!
Habiendo establecido la más alta verdad, esto es, la
inmortalidad del alma eterna (Atman) y la naturaleza pasajera del cuerpo físico
(versos 11 al 30), Krishna recuerda a Arjuna que un Kshatrya no debe vacilar ante
una batalla que se le presenta sin buscarla (versos 21 y 32). Después le
muestra como la más alta Verdad y el cumplimiento del deber coinciden en su
oportunidad (versos 33 al 37).
Ahora procede la enseñanza central del Guita.
38.
Considera iguales el placer y el dolor, ganar o
perder, la victoria o la derrota, y prepárate para la lucha; procediendo así no
cometerás pecado.
39.
He puesto ante ti el sendero del Conocimiento
(Samkhya); escucha ahora sobre el sendero de la acción (Yoga), siguiendo este
sendero te librarás de la esclavitud de las acciones.
40.
En este sendero ningún esfuerzo es perdido, ni
sobreviene ninguna desgracia. Aun un poco de este sendero te librará del gran
miedo.
41.
La actitud en este sendero, surgiendo de un
firme propósito, no es más que una; pero para aquellos que no tienen un
propósito firme, las actitudes son múltiples y sin fin.
42. 43. 44.
Los ignorantes, que siguen la letra de los Vedas,
dicen que no hay nada más; sensuales, teniendo como meta el cielo, pronuncian
henchidas palabras que prometen el nacimiento como fruto de la acción y se
afirman en los variados ritos que se practican para obtener goces y el poder,
sus palabras están despojadas de sentido y no tienen una actitud firme que
pueda ser dirigida hacia la meta suprema.
Aquí alude a los ritos Védicos como opuestos a la
doctrina del Yoga establecida en el Guita. Los ritos Védicos disponen
innumerables ceremonias y rituales con vistas a obtener méritos en la tierra y
en el cielo. Estos, separados de la esencia de los Vedas y de poca duración en
sus resultados, no tienen ningún valor.
45.
El dominio de los Vedas se circunscribe a la
acción de las tres Gunas[3]; apártate de ellas, ¡oh,
Arjuna! Líbrate de los pares de opuestos, permanece en la verdad eterna,
desprecia las ganancias y posesiones, sé el amo de tu alma.
46.
En la medida en que un pozo es de utilidad
cuando una inundación lo invade todo, en la misma medida son los Vedas de
utilidad para un Brahman que posee el Conocimiento.
47.
Solamente la acción es tu obligación, jamás los
frutos de ella; que el fruto de la acción no sea tu objetivo, pero no debes
evitar la acción misma.
No debe haber propósito egoísta en nuestras acciones.
Pero el desapego por los frutos de la acción no significa ignorarlos o
desatenderlos o respudiarlos. Estar desapegado no significa abandonar la acción
porque el resultado esperado no pueda ocurrir. Al contrario, es una prueba de
la fe inamovible en la seguridad de que el resultado proyectado vendrá a su
debido tiempo.
48.
Actúa, oh Dhananjaya (Arjuna), sin apego, firme
en el Yoga, con la mente igual en el éxito o en el fracaso. La ecuanimidad de
la mente es el Yoga.
49.
Porque la acción, oh Dhananjaya es muy inferior
a la acción desinteresada; busca un refugio en la actitud de desapego.
Desgraciados son los que buscan el fruto en sus acciones.
50.
En este mundo, un hombre dotado de esa actitud
de desapego escapa al fruto de las acciones, sean buenas o malas. Por lo tanto,
adhiere al Yoga. Yoga es la habilidad en la acción.
51.
Porque los sabios dotados de la actitud de
desapego que renuncian al fruto de las acciones, son liberados de la esclavitud
del nacimiento y alcanzan un estado libre de todo mal.
52.
Cuando tu entendimiento haya atravesado el
pantano de la ilusión, entonces serás diferente igualmente a lo que hayas oído
y a lo que oirás.
53.
Cuando tu entendimiento, perturbado por oir
demasiado, descanse firme e inmutable en la concentración, entonces habrás
alcanzado el Yoga.
Arjuna dijo:
54.
Oh Keshava (Krishna), ¿cuáles son las señales
del hombre cuyo entendimiento es seguro, cuya mente está fija en la meditación?
¿Cómo habla? ¿Cómo se mueve?
El Señor dijo:
55.
¡Oh Partha! Cuando un hombre pone a un lado
todos los anhelos que surgen en la mente y se reconforta solamente en el Atman
(alma), entonces es llamado el hombre de seguro entendimiento.
Reconfortarse en el Atman significa buscar
satisfacción espiritual en nuestro interior, no en los objetos exteriores que
por su propia naturaleza nos dan el placer y el dolor. Satisfacción espiritual
o suprema felicidad (ananda) debe ser distinguida del placer y la felicidad
corrientes. El placer que puedo obtener de la posesión de riquezas, por
ejemplo, es engañoso; la verdadera satisfacción espiritual o perfecta felicidad
puede ser alcanzada solamente si uno se eleva por encima de todas las
tentaciones, aun en medio de las dificultades y angustias de la pobreza y el
hambre.
56.
El que no es perturbado por las penas y no
anhela las alegrías, el que está libre de las pasiones, miedo e ira, ese es
llamado el asceta de seguro entendimiento.
57.
El que no siente apego en ninguna parte, el que
no se alegra ni se entristece ya le sobrevenga un bien o un mal, el
entendimiento de ese hombre es seguro.
58.
Y cuando, como la tortuga que recoge sus
miembros desde todos lados ese hombre aparta sus sentidos de todos los objetos,
su entendimiento es seguro.
59.
Cuando un hombre apaga sus sentidos, los objetos
de los sentidos desaparecen para él pero no el deseo de ellos; el deseo también
desaparece cuando él contempla lo Supremo.
Este verso no condena el ayuno ni otras formas de
autocontrol, sino que indica sus limitaciones. Estas formas de control son
necesarias para dominar el deseo por los objetos de los sentidos, pero este es
desarraigado solamente cuando se tiene la visión de lo Supremo. El anhelo más
alto vence todos los bajos anhelos.
60.
Porque, a pesar de los esfuerzos del hombre
sabio, oh Kaunteya, los sentidos incontrolados perturban su mente por fuerza.
61.
Manteniéndose en jaque, el Yogui debe sentarse
dedicado a Mí; porque él tiene sus sentidos bajo control tiene su entendimiento
seguro.
Esto significa que sin
devoción y la consiguiente gracia de Dios, el esfuerzo del hombre no es
suficiente.
62.
De las cavilaciones sobre los objetos de los
sentidos, surge el apego a ellos; el apego engendra el deseo, y el deseo
engendra la ira.
Los deseos no pueden conducir sino al resentimiento,
porque son interminables e insatisfechos.
63.
La ira alimenta la decepción, la decepción lleva
a la pérdida de memoria, la pérdida de la memoria arruina la razón, y la ruina
de la razón significa la completa destrucción.
64.
Pero el alma disciplinada, moviéndose entre los
objetos de los sentidos, desligada de gustos y disgustos y manteniéndolos bajo
su control, alcanza la paz mental.
65.
La paz mental significa el término de todo mal,
pues el entendimiento de aquel cuya mente está en paz permanece seguro.
66.
El hombre indisciplinado no tiene entendimiento
ni devoción; para el que no tiene devoción no hay paz, y para el que no tiene
paz, ¿cómo puede haber felicidad?
67.
Porque cuando su mente corre tras los vagabundos
sentidos arrastra su entendimiento, como el viento empuja un barco sobre las
aguas.
68.
Por lo tanto, oh Mahabahu (Arjuna), el que
tiene sus sentidos completamente
refrenados, es el hombre de seguro entendimiento.
69.
Cuando es la noche para los demás seres, el alma
disciplinada está despierta; cuando los demás están despiertos, es la noche
para el asceta de visión.
Este verso muestra la divergencia en los senderos del
asceta disciplinado y del hombre sensual. Mientras que el asceta está muerto para
las cosas del mundo y vive en Dios, el hombre sensual vive solamente para las
cosas del mundo y está muerto para las cosas del espíritu.
70. Aquel en
quien todos los deseos se apaciguan, tal como las aguas se sumergen en el
océano que las recibe sin desbordarse, ese encuentra la paz; no aquel que
alimenta sus deseos.
71. El hombre
que abandona todo anhelo y obra sin intereses, libre del sentido del “yo” y de
lo “mío”, él alcanza la paz.
72. Éste es el
estado, oh Partha, del hombre que descansa en Brahman; habiéndolo alcanzado, él
no es decepcionado. El que permanece en este estado hasta la hora de la muerte,
llega a unirse con Brahman.
Así termina el
segundo capítulo, titulado “el Yoga del conocimiento” en el diálogo entre Sri
Krishna y Arjuna sobre la ciencia del Yoga como parte del conocimiento del Brahman,
en el Upanishad llamado el Bhagavad Guita.
[1]
Kshatrya: Guerrero, una de las castas de la antigua India. Las principales
eran: Bhramanes, Kshatryas, Vaishyas y Shudras.
[2]
Mahratha: Alto grado militar.
[3]
Gunas: Constituyentes de la materia, según la filosofía Samkhya. Las tres gunas
(sattva, rajas y tamas) representan los modos o momentos del ser: inteligencia,
energía y masa. En el plano mental representan luminosidad o claridad, acción o
claridad, acción o agitación, inercia o torpeza, respectivamente. En el plano
ético, sattva denota pureza, tamas denota impureza y rajas oscila entre ambos.
Estos términos se aplican en la filosofía hindú para
representar caracteres o tendencias de los seres humanos y las cosas, de su
actividad y de su temperamento.